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mis queridos hermanos salesianos patagónicos les ofrezco,
también por este medio, algunos de los materiales de la carpeta
bordó de Formación Permanente.
A mis
queridos hermanos laicos, salesianos de otras inspectorías, hermanas
y a todo navegante de la web, ofrezco abiertamente el material
que nosotros, los salesianos, leemos para formarnos, para hacer crecer
nuestra espiritualidad, para acercarnos más a Dios y así
poder ser mejores obreros de su mies.
A todos
ustedes, les comparto una parte de lo que dice nuestro documento
sobre la Formación: (lo que llamamos la Ratio).
«La formación
tiene como finalidad la asimilación personal de la identidad salesiana
en modo tal que se exprese en modo fiel y creativo en cada momento de la
existencia».
Ratio nº
208.
Esto significa que en la
formación se trata de asimilar una identidad, de generar una especie
de “segunda naturaleza” o modo de ser que se manifieste siempre, es decir,
no necesitaríamos pensar la forma en la que debemos comportarnos
según la identidad salesiana, sino que este modo de ser surge espontáneamente
y se expresa en cada momento de la existencia.
Y como dice nuestro último
Capítulo General, esta formación no es solamente de a uno,
sino que se enriquece en nuestras comunidades:
«...la comunidad es
un verdadero lugar donde, en clima de fraternidad, nos sostenemos los unos
a los otros en el camino de crecimiento personal y vocacional, según
las distintas etapas y estaciones de la vida. La vida comunitaria es ya,
por sí misma, formativa.»
«Nuestras comunidades,
estimuladas por el vasto movimiento de re-fundación de la vida consagrada
y a la escucha de los signos de los tiempo, captan la necesidad de una
continua transformación de mentalidad de los estilos de vida, de
criterios y de las metodologías educativo – pastorales; como también
de las estructuras, en fidelidad constante al carisma original. Por esto,
se sienten llamadas a realizar un esfuerzo solidario de reflexión
y de diálogo, de experimentación y de confrontación,
de toma de decisiones y de evaluación, que asegure una formación
continua.»
CG XXV nº
50; 51.
Como Don Cafasso hizo con
Don Bosco, hoy los invito a darse tiempo para leer, estudiar, reflexionar
y orar a partir de la vida cotidiana, haciendo de la praxis un espacio
formativo, para evitar el mal del activismo y para saber discernir los
signos de los tiempos.
Los animo, a realizar juntos
este camino de ida, en el que sólo queda seguir creciendo...
P.
Vicente Tirabasso
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