Ellos están presentes
Ante todo, hay que decir que ellos no han desaparecido. Que ellos están presentes en la vasta geografía del país. Y más presentes que nunca. Porque especialmente en los últimos años han afianzado la conciencia de su identidad cultural y de sus derechos.
Algunos hasta conocen una cierta expansión demográfica. Los guaraníes, los tobas, wichis, collas, quechuas, diaguitas, huarpes, ranqueles, mapuches, tehuelches. Cada etnia con su historia, con su pasado, su presente y su futuro. Con su reclamo para que sus justas reivindicaciones sean atendidas. Con la injusticia sufrida muchas veces. Con sus familias y sus niños. Con su manera de organizarse y de enfrentar la vida.
No lo podemos negar. Están desde siempre. Desde antes que se hiciera presente el hombre blanco.
Sus aportes
Pero no están de manera pasiva. Están luchando, trabajando, sufriendo, amando, haciendo la patria. Ofreciendo el aporte de su cultura, de sus valores. Entre éstos podemos destacar:
- Su profunda religiosidad: que los hace descubrir la presencia de Dios en la naturaleza, en los hechos que suceden a los hombres, en los sueños, en sus oraciones y rogativas.
- Su amor a la tierra: que es la fuente de la cual brota y se alimenta la vida, la Pachamama, la ñuque Mapu, la tierra que debe ser respetada, querida como una madre, tratada con cariño y con cuidado para que nos dé lo que necesitamos y lo que sólo ella puede dar.
- La valoración de la sabiduría de los ancianos: ellos, que ya han vivido, que guardan en su memoria la historia de tantas cosas que no podemos perder ni olvidar, tienen que ser respetado y valorados para que no se desperdicie su saber, aquello que hay que mantener para seguir vivos.
- La familia: porque los pueblos originarios sabían que, fuera de ella, el ser humano, el individuo, se pierde y ya no sabe quién es ni para qué vive. La familia es el lugar donde se aprende a vivir y a amar.
- La hospitalidad: porque quien ha perdido todo, sabe lo importante que es tener alguien que te reciba, que te haga sentir que no estás solo, que todavía podés llegar a tener un hogar, alguien que te reciba especialmente cuando “andás en la mala”.
- La resistencia y el “aguante” ante el dolor y la injusticia: porque de otro modo, ellos no hubieran podido sobrevivir. Esto significa que también hoy, como nación, no podemos “achicarnos” ante los problemas y dificultades que nos toca afrontar.
La tierra
Es el gran reclamo de los pueblos originarios. Y algo que no se entiende en un país extenso y rico de tierras como el nuestro, cómo aún no se han podido satisfacer sus legítimos reclamos. Cómo todavía hoy hay abusos e injusticias que claman al cielo.
Los obispos argentinos, en el Documento sobre la tierra, se han hecho eco precisamente de este reclamo. En algunos casos han sido despojados de campos que legítimamente les pertenecían. En otros casos, tienen una tenencia precaria, que en cualquier momento puede caducar o puede ser trasferida a otros dueños, como de hecho ha pasado.
Y, finalmente hay tierras en litigio, sin que la justicia se pronuncie. Y esto es fuente de muchos conflictos que impiden vivir en paz a sus ocupantes.