CEFERINO DOS VECES INTERCEDIENDO POR NOSOTROS.
Al poco tiempo de quedar embarazada me hice la primera ecografía. Los médicos me dicen que el TH (traslucencia nucal) era elevado, que me debía hacer el estudio genético y que era muy probable que mi bebé sufriera el síndrome de Down o alguna cardiopatía congénita.
Desde el primer momento la familia de Pedro, mi marido, empezó a rezar a Ceferino, al igual que toda la comunidad cristiana de mi pueblo, ya que se acercaba su beatificación. Viajamos a Buenos Aires en dos oportunidades y un cardiólogo siguió de cerca mi embarazo. Todos los estudios daban bien. Nació si ningún problema, una beba hermosa y muy sanita. Cuando fue la beatificación en Chimpay, viajaron 6 integrantes de mi familia en agradecimiento. Hoy Delfina ya tiene dos años y medio.
Posteriormente, en agosto del año 2008, mi hijo Felipe al que le faltaban 10 días para cumplir 3 años, se le detectó un tumor cerebral. Lo internaron y lo derivaron urgente a Buenos Aires para operarlo. La operación duró 9 horas. Felipe estuvo 22 días internado, no quedaron secuelas, su recuperación fue muy buena. Sabemos que Ceferino siempre lo estuvo acompañando, en cadenas de oraciones, su estampita lo acompañó incluso en el quirófano.
En Semana Santa pasada pudimos hacer el agradecimiento en persona, viajamos junto a mi marido y mis tres hijos a Chimpay, tierra de Ceferino, ahí tuvimos el gusto de conocer al Padre Ricardo Noceti.
Allí compramos dos imágenes de nuestro santito y llevamos una, a la Iglesia de Colonia Barón (nuestro pueblo) y la otra, al hospital FLENI, donde operaron a Felipe.
Hace poco el obispo de La Pampa estuvo dando una misa en la plazoleta que está frente a mi casa. Pidió que ése fuese el barrio de Ceferino Namuncurá y que en el futuro se podría construir una ermita en ese lugar.
Ceferino es sin duda nuestro guía. Dios quiere que nos encomendemos a nuestro querido Ceferino.
LUCIANA GAUTERO
COLONIA BARON, LA PAMPA
Hepatitis “C”
En setiembre del año 2007 comienzo a enfermar, perdiendo repentinamente más de 15 kilos. Los médicos constatan que tengo hepatitis, funcionando mis riñones al 40% de su capacidad. Por la complejidad del cuadro me derivan a la Fundación Favaloro, donde determinan que la hepatitis es del tipo “C”. Me manifiestan los médicos que no entienden cómo estoy vivo a los 62 años de edad, me comentan que es como contraer SIDA. Me ponen en una lista de espera para un futuro implante.
En noviembre la comunidad de mi capilla Santo Domingo Savio comienza con otras comunidades inmediatamente una cadena de oración, mientras profundizan los estudios en la Fundación. El día 9 ya me confirman que no es necesario el transplante por la mejoría experimentada.
Para esos días el Padre Mario y su comunidad parten a la beatificación de Ceferino en Chimpay, encomendando a Ceferino su intervención por mi recuperación.
El 22 volvemos a la Fundación donde siguen comprobando mi mejoría. El 22 de enero, luego de nuevos resultados, la doctora que me atiende manifiesta a mi hijo: “¡Tu padre ya está sano, no lo podemos creer! ¡Su hígado está totalmente recuperado!” Efectivamente, ya estaba trabajando al 100% de su capacidad.
En febrero realizan nuevos estudios para ver si el virus seguía en el organismo. El resultado fue negativo. Algún médico confirma conmigo la presunción de un milagro...
Hoy, puedo decir que estoy prácticamente recuperado, que no tomo ningún remedio y puedo comer lo que quiera.
Agradezco a Ceferino su intercesión, y mi enorme agradecimiento al médico de cuerpo y alma que me asiste, llamado Jesús. Sin Él hoy no estaría contando mi historia.
Sinforoso Brígido Torres
Santa Fe